La mentira como negocio: el verdadero rostro de los medios corporativos contra la 4T


Por Erick Gutiérrez


Hay periodistas que se equivocan, otros que manipulan y algunos que parecen haber convertido la distorsión de la realidad en una especialidad profesional, pero lo verdaderamente escandaloso no es solamente que determinadas mentiras circulen por los grandes medios corporativos, sino la desfachatez con que algunos comunicadores las presentan como verdades indiscutibles.

¿Cómo se llega al extremo de sustituir las pruebas por sospechas y, aun así, presumir independencia, objetividad y compromiso con la verdad?

Los ejemplos están demasiado frescos para ignorarlos, ahí tenemos, por ejemplo, el caso de Rubén Rocha Moya. En abril, una fiscalía estadounidense formuló graves acusaciones contra el gobernador de Sinaloa por presuntos vínculos con el narcotráfico y la noticia merecía investigación y escrutinio, desde luego, pero una cosa es informar sobre una acusación y otra muy distinta convertirla en culpabilidad demostrada porque la presunción de inocencia no desaparece porque Washington señale a alguien, por más contundente que resulte el comunicado y sin embargo, cuando el juicio mediático sustituye al judicial, las acusaciones terminan funcionando como sentencias políticas y, si proceden de Estados Unidos, pareciera que algunos consideran hasta innecesario comprobarlas, es una curiosa concepción de la soberanía y todavía más curiosa del periodismo.

Otro ejemplo es la supuesta “Ley antimemes”, una reforma orientada a sancionar la utilización fraudulenta de identidades institucionales que fue presentada en redes y espacios de opinión como una amenaza contra quienes se burlaran del gobierno, incluso, el 8 de octubre, EFE Verifica desmintió expresamente esa interpretación, informando que México no había aprobado una prohibición general de memes políticos, pero el daño de la desinformación ya podía circular con un titular alarmante y el razonamiento parece ser ¿Para qué explicar el contenido de una iniciativa cuando resulta mucho más rentable provocar indignación?

Y apenas el primero de octubre, Rosario Guerra publicó en El Financiero una columna que atribuyó al Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México la ambición de acabar con la propiedad privada. ¡Nada menos!

El plan puede y debe discutirse, especialmente sus consecuencias urbanísticas, sus mecanismos de participación y sus posibles efectos sobre los derechos ciudadanos, pero convertirlo en un proyecto de confiscación generalizada exige pruebas, no simplemente una interpretación catastrófica.

Tenemos tres casos distintos con un mecanismo común para transformar acusaciones, riesgos o interpretaciones en conclusiones más contundentes de lo que permiten los hechos.

¿Por qué ocurre esto?


Gustave Le Bon explicó, hace más de un siglo, el poder de la afirmación y la repetición sobre las creencias colectivas y así es como una misma narrativa que circula insistentemente por noticiarios, columnas, mesas de análisis y redes sociales, puede adquirir apariencia de verdad, no porque haya sido demostrada, sino porque resulta familiar.

Y es que diez comentaristas repitiendo una acusación no representan diez pruebas, aunque algunos parezcan convencidos de que el volumen de sus micrófonos sustituye a la evidencia.

Hannah Arendt advirtió sobre algo todavía más peligroso, que cuando la mentira política y la manipulación destruyen la frontera entre hechos y opiniones, la sociedad pierde el terreno común indispensable para discutir racionalmente y ya no importa tanto qué ocurrió, sino qué interpretación consigue imponerse y es entonces cuando la verdad deja de ser el punto de partida para convertirse en un estorbo, todo agravado por una dimensión económica que tampoco puede ignorarse.

Antonio Gramsci explicó que el poder no se sostiene únicamente desde el gobierno, sino también mediante la hegemonía cultural, esto es, la capacidad de convertir intereses particulares en creencias socialmente aceptadas y los medios participan en esa disputa por definir qué debe pensar la sociedad sobre los acontecimientos.

Edward Herman y Noam Chomsky fueron más específicos cuando señalan que la propiedad empresarial, los anunciantes y las relaciones con las fuentes de poder pueden condicionar la información sin necesidad de que alguien dicte diariamente lo que debe publicarse.

Y en México ocurrió una transformación imposible de minimizar pues, según ARTICLE 19, entre 2018 y 2024 el gasto federal en publicidad oficial disminuyó aproximadamente 71% en términos reales, son miles de millones de pesos dejaron de circular por los canales que durante décadas alimentaron una relación económica entre gobiernos y empresas mediáticas.

No todos los medios perdieron recursos ni toda crítica responde a intereses económicos, pero sería bastante ingenuo suponer que una modificación semejante careció de consecuencias en las relaciones entre el poder político y las empresas de comunicación.

La Cuarta Transformación no solamente llegó al gobierno sino que alteró una distribución histórica de recursos e influencia y ese cambio constituye un contexto indispensable para comprender la confrontación entre parte del ecosistema mediático corporativo y el nuevo proyecto político.

Pero todavía queda una pregunta: ¿cómo pueden sostenerse determinadas distorsiones sin mostrar siquiera incomodidad?


Y la psicología ofrece respuestas inquietantes a esto último.

Ziva Kunda estudió el razonamiento motivado, que es la tendencia a privilegiar información que confirma aquello que deseamos creer, mientras que Albert Bandura explicó la desconexión moral, mediante la cual una persona puede justificar conductas cuestionables cuando considera que sirven a una causa superior.

Imaginemos a un comentarista profundamente convencido de que la 4T representa un peligro y así, bajo ese razonamiento, una acusación insuficientemente comprobada podría parecerle aceptable si contribuye a combatir al adversario y de esa manera, lo que denunciaría indignado en otros termina encontrando justificaciones cuando favorece sus propias convicciones y ni siquiera es necesario conocer su conciencia para cuestionar su conducta, basta con examinar sus afirmaciones, sus pruebas y su disposición a rectificar.

Finalmente, Epicteto planteó una contradicción que conserva toda su vigencia: saber explicar por qué debemos decir la verdad no significa practicarla.

Y aquí está el núcleo del problema, porque un periodismo digno de ese nombre no puede exigir pruebas contundentes para las acusaciones contra sus aliados y conformarse con insinuaciones cuando se trata de sus adversarios, ni tampoco puede reclamar respeto a la libertad de expresión mientras convierte la crítica política en pretexto para sacrificar el rigor informativo.

El gobierno de Claudia Sheinbaum debe ser investigado, cuestionado y criticado ya que ningún proyecto político merece inmunidad periodística, pero precisamente por eso debemos rechazar que la fiscalización sea sustituida por el alarmismo, la insinuación o la manipulación porque la libertad de prensa protege el derecho a publicar críticas, incluso las más severas, pero no transforma las afirmaciones falsas en hechos ni exime a sus autores de responder públicamente por ellas.

Los grandes medios corporativos tienen todo el derecho a oponerse a la Cuarta Transformación, lo que no pueden pretender es que sus intereses empresariales, sus preferencias ideológicas o su hostilidad política sean aceptados automáticamente como verdades periodísticas, porque cuando la información se subordina a una narrativa, el periodismo corre el riesgo de convertirse en propaganda y cuando defender esa narrativa importa más que demostrar lo que se afirma, el problema ya no es solamente quién está mintiendo, es quién está obteniendo beneficios de que la mentira circule.

Fuentes:

Factchequeado — Qué se sabe de la acusación contra Rocha Moya. Confirma la existencia de la imputación y sus límites probatorios.
EFE Verifica — México no aprobó una ley para criminalizar memes. Verificación publicada el 8 de octubre de 2026.
El Financiero — «Y sigue la mata dando». Columna de Rosario Guerra del 1 de octubre.
Gobierno de CDMX — Proyecto del Plan General de Desarrollo 2025-2045. Documento de referencia para contrastar las interpretaciones.
ARTICLE 19 — Publicidad oficial 2024. Datos sobre reducción del gasto federal y persistencia de su concentración.

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