Atlas Network y Salinas Pliego: la amenaza de una derecha al servicio de intereses extranjeros


Por Erick Gutiérrez


El verdadero peligro para México no es que Ricardo Salinas Pliego quiera convertirse en presidente, es que sus aspiraciones pudieran encontrar respaldo en una poderosa estructura internacional dedicada a promover proyectos económicos y políticos favorables a los grandes capitales estadounidenses y lo verdaderamente inquietante es que los vínculos con esa estructura no son imaginarios, están bien documentados.

Mientras el magnate mexicano pretende presentarse como un rebelde antisistema, defensor de la libertad y enemigo de los privilegios políticos, a su alrededor aparece una red de relaciones que obliga a formular una pregunta mucho más grave: ¿estaríamos ante el proyecto personal de un empresario o ante la posibilidad de que intereses transnacionales encontraran en él un instrumento para ampliar su influencia sobre México?

Y no se trata de fabricar conspiraciones, sino de comprender cómo funciona el poder en el siglo XXI, porque el imperialismo contemporáneo no necesita desembarcar soldados, le basta con promover ideas, formar dirigentes y construir las condiciones políticas para que determinados intereses económicos terminen imponiéndose mediante gobiernos aparentemente democráticos.

Atlas Network: una maquinaria de influencia internacional


Fundada en Estados Unidos en 1981 por Antony Fisher, Atlas Network es una organización que impulsa internacionalmente las ideas del liberalismo económico, los mercados desregulados, defensa de la propiedad privada y reducción de la intervención estatal.

No es una agrupación marginal ni un club de empresarios reunidos para intercambiar discursos sobre las virtudes de la libertad, según sus propios informes, durante 2025 trabajó con 493 organizaciones en 106 países, distribuyó 15.7 millones de dólares en subvenciones y capacitó a 986 personas.

La organización reconoce que ofrece recursos, asesoramiento, formación en comunicación, captación de fondos, desarrollo institucional y estrategias para influir en las políticas públicas y vale la pena detenerse en ello porque estamos hablando de una estructura internacional capaz de financiar centros de pensamiento, formar cuadros ideológicos, fortalecer organizaciones y contribuir a modificar el debate público en distintos países.

Atlas Network afirma ser independiente y no recibir financiamiento gubernamental, pero su carácter privado no elimina la dimensión política de sus actividades ni las coincidencias entre su programa económico y los intereses de poderosos sectores empresariales estadounidenses.

Ahora bien, no hace falta que una organización reciba órdenes de Washington para que sus actividades favorezcan objetivos económicos y geopolíticos estadounidenses porque los intereses de una potencia no son defendidos exclusivamente por sus funcionarios, también encuentran aliados entre corporaciones, fundaciones, organizaciones empresariales y movimientos políticos.

Y la influencia internacional no siempre se ejerce mediante subordinación formal, también opera a través de afinidades ideológicas, financiamiento privado y convergencia de intereses.

América Latina: la disputa por el poder comienza mucho antes de las elecciones


La expansión de estas redes debe entenderse en su contexto histórico.

Durante la Guerra Fría, Estados Unidos respaldó a gobiernos y movimientos anticomunistas en América Latina, incluso cuando ello significó apoyar dictaduras militares y vulnerar la soberanía de nuestros países.

Chile constituye uno de los ejemplos más brutales. Después del golpe de Estado de 1973, la dictadura de Augusto Pinochet abrió paso a un experimento económico inspirado en las ideas de los llamados Chicago Boys, el neoliberalismo latinoamericano no nació de una inocente discusión académica, su expansión estuvo estrechamente ligada a disputas de poder, intereses empresariales y decisiones políticas que afectaron profundamente a millones de personas.

Con el paso de las décadas, las estrategias cambiaron y las organizaciones dedicadas a defender el libre mercado adquirieron una creciente capacidad para intervenir en la batalla de las ideas, formar dirigentes y promover reformas económicas.

Y de esto, Argentina ofrece un ejemplo relevante pues, con el ascenso de Mauricio Macri y, posteriormente, de Javier Milei ocurrió en un entorno donde organizaciones liberales y libertarias desarrollaron durante años una intensa actividad intelectual, mediática y política.

Ello no significa que Atlas Network haya elegido personalmente a esos presidentes o controlado sus campañas, significa que las redes ideológicas vinculadas a su entorno contribuyeron a difundir propuestas que terminaron adquiriendo expresión política.

Brasil y Chile también han sido escenarios de disputas donde organizaciones defensoras del libre mercado participan activamente en la construcción del discurso público.

El mecanismo es tan sencillo como poderoso, primero se disputa el sentido común de la sociedad; después se intenta convertir esa influencia en poder político y, cuando millones de ciudadanos comienzan a repetir que el Estado es necesariamente ineficiente, que los derechos sociales son privilegios y que cualquier política redistributiva representa una amenaza contra la libertad, alguien ha conseguido instalar una determinada visión del mundo y esa victoria ideológica puede terminar siendo mucho más duradera que una victoria electoral.

Roberto Salinas León: el vínculo que México no debería ignorar


Aquí es donde esta historia deja de ser una reflexión sobre política internacional y se convierte en una advertencia concreta para nuestro país.

Roberto Salinas León, primo de Ricardo Salinas Pliego, fue director del Centro para América Latina de Atlas Network.

No es una acusación de sus adversarios ni una interpretación periodística, la propia Atlas Network anunció su nombramiento el 6 de noviembre de 2018, pero hay un detalle todavía más significativo y es que, en aquella publicación, la organización reconoció expresamente que Roberto Salinas León también se desempeñaba como asesor de TV Azteca y Grupo Salinas, es decir que existía una relación institucional reconocida entre quien encabezaba la estructura latinoamericana de Atlas Network y el conglomerado empresarial de Ricardo Salinas Pliego.

Actualmente, Atlas Network identifica a Roberto Salinas León como Senior Fellow para América Latina, por lo tanto, el vínculo no puede reducirse a una casualidad familiar, pero tampoco tampoco termina ahí.

Una investigación de EL CEO documentó que Caminos de la Libertad, organización promovida por Grupo Salinas, mantiene estrechas relaciones con integrantes de Atlas Network y de la Sociedad Mont Pèlerin, otro influyente espacio internacional de promoción del pensamiento liberal.

La investigación identificó que, entre 2015 y 2023, Caminos de la Libertad reconoció a 72 personas relacionadas con esos círculos ideológicos. También encontró conexiones entre sus actividades y figuras vinculadas al ascenso político de Javier Milei.

Así que no estamos ante una coincidencia de apellidos, estamos ante relaciones familiares, empresariales e ideológicas que convergen en una misma estructura internacional y eso merece una atención que hasta ahora resulta insuficiente.

Ricardo Salinas Pliego: ¿un proyecto personal o una plataforma de influencia?


Ricardo Salinas Pliego ha intensificado su confrontación política con el movimiento de la Cuarta Transformación y ha dejado abierta la posibilidad de buscar la Presidencia de México.

Su discurso combina una supuesta defensa de la libertad con ataques sistemáticos contra el intervencionismo estatal, el progresismo y las políticas económicas que cuestionan los privilegios del gran capital.

No es difícil encontrar coincidencias con el ideario promovido por Atlas Network, aunque no podemos afirmar, a ciencia cierta, que la organización ya está dirigiendo o financiando sus aspiraciones presidenciales.

Pero mi preocupación es otra, y considero que resulta mucho más importante.


Dada la relación familiar entre Salinas Pliego y Roberto Salinas León, los vínculos institucionales documentados y la afinidad ideológica existente, ¿sería verdaderamente sorprendente que el magnate pudiera beneficiarse del respaldo estratégico, mediático, intelectual y organizativo de esa extensa red internacional?

A mí, francamente, no me sorprendería en absoluto y por eso hay que entender que semejante apoyo, si llegara a producirse, no tendría que consistir necesariamente en dinero.

Una estructura de estas dimensiones puede aportar contactos, asesoramiento, especialistas en comunicación, formación de cuadros, plataformas de difusión y vínculos con organizaciones que comparten un mismo proyecto económico.

No estoy afirmando que esa maquinaria esté actualmente al servicio de Salinas Pliego porque no me consta, estoy advirtiendo que existen relaciones verificables que justifican investigar si semejante articulación pudiera producirse, porque la posibilidad de una influencia política extranjera no desaparece simplemente porque todavía no se haya encontrado un contrato, una transferencia bancaria o una instrucción escrita.

La obligación de investigar surge precisamente cuando existen elementos que justifican formular preguntas y aquí los elementos existen.

El verdadero riesgo: una presidencia mexicana comprometida con intereses transnacionales


Porque el problema no es que Ricardo Salinas Pliego sea de derecha pues, en democracia, cualquier ciudadano tiene derecho a defender sus convicciones, organizarse políticamente y aspirar al poder, el verdadero problema sería que un eventual proyecto presidencial terminara articulado con redes internacionales cuyos intereses económicos pudieran entrar en conflicto con las prioridades nacionales.

México tiene una larga historia de subordinación económica a los intereses estadounidenses, las políticas neoliberales aplicadas durante décadas nos dejaron privatizaciones cuestionables, concentración de riqueza, deterioro de servicios públicos y profundas desigualdades sociales, así que sería absurdo ignorar ese antecedente, pero más absurdo todavía sería suponer que los intereses empresariales estadounidenses han renunciado espontáneamente a influir sobre el rumbo político y económico de nuestro país.

Y es aquí donde encontramos una contradicción que merece subrayarse, porque Salinas Pliego pretende presentarse como defensor de la libertad frente al poder político y sin embargo embargo, su propia posición como multimillonario, propietario de medios de comunicación y promotor de organizaciones ideológicas constituye una formidable concentración de poder económico y capacidad de influencia pública.

¿Desde cuándo la concentración privada del poder garantiza automáticamente la libertad de los ciudadanos?


El liberalismo económico suele denunciar los abusos del Estado mientras guarda un silencio bastante conveniente sobre las formas de dominación que pueden surgir de los grandes monopolios privados.

Tal parece que para algunos la concentración del poder solamente resulta peligrosa cuando ese poder no les pertenece.

Y ahora imaginemos una eventual Presidencia encabezada por un empresario cuya visión económica coincide ampliamente con la de organizaciones transnacionales dedicadas a promover la reducción del Estado y la ampliación de las libertades empresariales.

Y entonces, la pregunta inevitable sería si gobernaría para garantizar los derechos de la mayoría o para crear condiciones todavía más favorables para las grandes corporaciones, y no estoy anticipando una respuesta como si fuera un hecho consumado, estoy señalando el riesgo político, porque una democracia puede conservar sus elecciones y, al mismo tiempo, ver debilitada su soberanía económica cuando las decisiones fundamentales terminan respondiendo a intereses distintos de los de su población.

México necesita investigar antes de lamentar


No sería serio convertir el parentesco entre Ricardo Salinas Pliego y Roberto Salinas León en prueba de una conspiración, pero tampoco sería serio ignorar las relaciones documentadas entre Grupo Salinas, Caminos de la Libertad y el entorno de Atlas Network, así que la discusión debe ir más allá de las simpatías políticas.

¿Qué vínculos mantienen actualmente las organizaciones de Salinas Pliego con Atlas Network?
¿Qué proyectos desarrollan conjuntamente?
¿Qué recursos, servicios o apoyos estratégicos intercambian?
¿Podrían esas relaciones aprovecharse para respaldar un eventual proyecto presidencial? Y, sobre todo, ¿qué mecanismos de transparencia permitirían a los mexicanos conocer los intereses nacionales e internacionales que pudieran confluir alrededor de esa aspiración?

Estas preguntas no constituyen una persecución política, son exigencias legítimas de transparencia democrática porque las organizaciones privadas tienen derecho a defender sus ideas, pero lo que no debería admitirse es que una estructura internacional pudiera intervenir encubiertamente en nuestras disputas políticas sin que la sociedad conociera el alcance de su participación.

La soberanía popular exige mucho más que depositar una boleta en una urna, exige que las decisiones sobre el futuro de México se adopten con información suficiente y sin subordinación a intereses extranjeros, porque la verdadera amenaza no sería que Atlas Network pensara por Salinas Pliego, sería que una eventual Presidencia de Salinas Pliego pudiera terminar gobernando conforme a intereses que el pueblo mexicano nunca eligió y, ante esa posibilidad, el silencio sería una irresponsabilidad.

México ya conoce el costo de permitir que las decisiones nacionales se subordinen a proyectos económicos construidos fuera de nuestras fronteras, así que no necesitamos repetir la experiencia para comprender sus riesgos.

Hoy no tenemos pruebas para afirmar que toda la estructura de Atlas Network esté al servicio de las aspiraciones políticas de Ricardo Salinas Pliego, pero tenemos datos suficientes para exigir que sus relaciones se transparenten y que cualquier intento de apoyo político extranjero sea investigado conforme a la ley.

Porque México no puede darse el lujo de descubrir demasiado tarde que detrás de un supuesto salvador de la patria pudiera encontrarse una poderosa red internacional de intereses económicos.

Y si algún día Salinas Pliego pretende pedirnos el voto, habrá una pregunta que tendrá que responder antes de hablar de libertad, patriotismo o democracia:

¿QUIERE GOBERNAR MÉXICO PARA SERVIR A LOS MEXICANOS O PARA CONVERTIR NUESTRO PAÍS EN OTRO ESLABÓN DE UNA CADENA INTERNACIONAL DE PODER ECONÓMICO?

La soberanía no se defiende únicamente frente a los ejércitos extranjeros, también se defiende frente a quienes podrían entregar las decisiones de una nación sin necesidad de disparar un solo tiro.


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Fuentes:

Atlas Network — Informe financiero y de actividades de 2025. Datos sobre organizaciones asociadas, subvenciones y formación.

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